Lactancia: Papá, Tú Puedes Envolverte

Mary
El proceso de metamorfosis que convierte a un hombre en padre toma tiempo. Y es que contrario a la madre, que puede contar con el auxilio natural de las hormonas, el hombre se transforma en padre de manera más gradual. No obstante, el hombre que se convierte en padre juega un papel importantísimo en la alimentación al pecho. A pesar de que la relación entre el niño y su madre es primordial, dado que ella constituye su principal fuente de alimento, el padre puede establecer una íntima relación con su pequeño e involucrarse más de lo que cree durante el periodo de lactancia.

Se cree que la única forma en que un padre puede establecer un lazo de unión con su bebé es dándole un biberón de vez en cuando. Sí, es cierto que alimentando al niño el padre puede fortalecer la relación con él, pero existen otras formas de demostrar su amor. Por ejemplo, el padre puede cantarle a su pequeño, jugar juegos en los que haya contacto piel con piel, pronunciar palabras y emitir sonidos para que su niño los repita, etcétera. Si tiene hijos mayores le enseña de esta forma a ser amorosos con su hermanito y les modela para cuando ellos tengan sus propios hijos. También es una forma de ayudar a la madre con los otros hijos ya que el más pequeñito necesita de mayor atención. El padre, ayudando de esta forma, no deja a sus otros chicos desatendidos.

¡Es sorprendente como un padre logra tranquilizar a un pequeñito luego de que su madre ha tratado todo! La madre lo amamanta, lo carga, lo mece, le da palmaditas, pero nada parece calmarlo. Luego, llega el padre, lo carga en su hombro y ocurre el milagro; el niño se queda dormido. Al final del día muchas madres están exhaustas después de haber cuidado a su bebé. Tienen también el estrés de preparar la cena antes de que llegue su esposo. Al llegar el padre, puede acercarse al niño de forma más calmada que la madre, aunque haya trabajado fuera de casa todo el día. De esta manera le dan un respiro a sus esposas y aprovechan para desarrollar su relación afectiva con su hijito.

Las madres están más pendientes de mimar y alimentar a sus hijos. Los padres suelen jugar más con ellos. Ese juego físico que se da padre a hijo es muy importante. Los pares también tienen el don de explicar y modelar las cosas paso a paso cuando arman un mueble frente a su hijo o reparan la llave de agua que gotea. Padres e hijos forman un gran equipo.

El padre también es proveedor y protector. Cuando la madre decide dejar el trabajo para quedarse en casa lactando a su hijo (como es mi caso), el padre es el principal proveedor de la familia. Se convierte en protector ya que puede defender los derechos que tiene su hijo a la leche materna. Puede también detener cualquier comentario negativo que venga de familiares o particulares que están en contra de la lactancia. Se convierte en gran apoyo cuando su esposa al comienzo de la lactancia tiene sus pechos adoloridos (como fue mi caso), y le brinda palabras de ánimo para que siga adelante y no renuncie.

El padre puede ser ayudante del hogar. Lava los platos, prepara la cena, etcétera. Pero lo más importante que un padre y una madre pueden hacer por su hijo es amarse, disfrutar de la mutua compañía en las cosas pequeñas de la vida. No se debe menospreciar la paternidad. Usted como padre puede involucrase en el proceso maravilloso de la lactancia y formar lazos familiares adecuados pues la paternidad es para toda la vida.

Published by Mary

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